Cuando una sola persona concentra en su nombre —ya para siempre ligado al de Asfalto— tanto talento sobre un escenario, es evidente que algo ha hecho bien; no solo como músico, sino también como compañero y amigo.
Quienes asistimos al último Fan Day fuimos testigos del afecto que despierta Julio Castejón entre quienes también eligieron cabalgar por los duros caminos de nuestro rock. No es extraño que en muchos momentos se le viera emocionado; una emoción que también nos alcanzó a algunos, conscientes de lo importantes que son estos conciertos para él.
Se han publicado crónicas del concierto, sin duda firmadas por quienes mejor saben hacerlas. Pero lo que quisiera dejar constancia aquí es del profundo arraigo que la música de Asfalto tiene en quienes llevamos décadas escuchándola y sintiéndola. Esta misma tarde, una amiga que asistió al concierto tras casi veinte años sin acudir a ninguno, me decía que había experimentado exactamente la misma sensación que entonces.
A veces uno se detiene a analizar la naturaleza de las cosas que nos suceden y, más que comprender por qué, preferimos dejarnos arrastrar por ese instinto que impide admitir que en realidad somos nosotros quienes cambiamos el lugar desde el que observamos los acontecimientos. Pero en el caso de los momentos de emociones compartidas, por mucho que el paso del tiempo nos haya cambiado, son sensaciones que permanecen intactas en el mismo sentido.
Bravo por Julio, por su decisión de evitar que la música de Asfalto se extinga… al menos hasta que lo hagamos el último de nosotros.
Viva el Fan Day y que, al menos una vez al año, tengamos la oportunidad de sumergirnos en esas canciones que forman parte inseparable de nuestra vida.
GAL
Cómo que no me pierdo el siguiente. En familia, no... MUCHO MEJOR...!!! Alguna buena liaremos para el 55° Aniversario... 😎😎😎😎😎
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